La gastritis
Es una inflamación de la mucosa gástrica, que
es la capa de células que reviste el estómago por dentro protegiéndolo de la acidez
de los jugos gástricos. Aunque no es correcto, es frecuente que el término gastritis
sea utilizado como sinónimo de dispepsia (dolor o molestias en el abdomen
superior, así como síntomas de quemazón, presión o plenitud relacionados muchas
veces, aunque no necesariamente, con las comidas).
La gastritis puede estar producida
por múltiples causas: alcohol,
tabaco, alimentos, fármacos (antiinflamatorios no esteroideos), cirugías
importantes, o infecciones (la bacteria Helicobacter pylori se relaciona con
algunos tipos de gastritis). Los síntomas son muy variables, ya que cada
individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los más frecuentes son
malestar o dolor de estómago, náuseas, vómitos, eructos, ardor, o presencia de
sangre en el vómito o en las heces.
Oclusión
intestinal
La oclusión intestinal es una obstrucción parcial o
total del tubo digestivo, que impide que su contenido progrese normalmente y
sea evacuado por el ano. Es una afección grave que requiere tratamiento urgente.
Si no
se trata rápidamente, la oclusión intestinal puede dar lugar a un verdadero
estado de choque fisiológico. La obstrucción del tubo digestivo impide la
progresión de los alimentos y provoca dolor intenso. La distensión del
intestino hace que éste no pueda absorber los elementos nutritivos y que se
acumule una gran cantidad de líquido, lo que origina deshidratación grave.
Después de un período más o menos prolongado, aparecen vómitos que empeoran aún
más la pérdida de agua y de sal. El paciente ha de ingresar de urgencia en un
hospital.
Síntomas y diagnostico
El
síntoma prioritario es el dolor abdominal, que aparece en forma de crisis
seguidas de un período de calma. Por otra parte, al paciente no le apetece
comer ni beber. Muy pronto sufre vómitos con los que expulsa primero los
últimos alimentos ingeridos y, más adelante, únicamente el líquido contenido en
el intestino. El tránsito digestivo se interrumpe: no se expulsan heces ni
gases intestinales. Debido a la deshidratación, el estado general se altera: el
paciente experimenta un malestar intenso, el pulso se acelera, la tensión
arterial disminuye, los riñones pueden dejar de funcionar. A la exploración, el
abdomen suele estar distendido (meteorismo); en ocasiones, se aprecian, a
través de la pared abdominal, contracciones dirigidas en un solo sentido.
La enfermedad de Crohn
Es una enfermedad
crónica de origen desconocido, que quizás tiene un componente autoinmune, en la cual el sistema inmunitario del individuo ataca su propio
intestino produciendo inflamación. Frecuentemente, la parte afectada es el íleon o tramo final del intestino
delgado, aunque la enfermedad puede aparecer en cualquier lugar del
tracto digestivo.
Síntomas
Los pacientes con enfermedad de Crohn
pueden tener síntomas muy variables. Unos pocos no sufren casi molestias, otros
pocos tienen molestias graves y continuas, y la mayoría se encuentra entre uno
y otro extremo, con síntomas que aparecen y desaparecen, mejorando generalmente
con el tratamiento.
Dependiendo de
dónde esté localizada la enfermedad, los síntomas pueden variar. Las personas
con afectación del intestino delgado, la más común, tienen sobre todo diarrea,
dolor abdominal y lo que se llama síntomas generales: debilidad, pérdida de
peso, falta de apetito. En el caso de la afectación del colon, va a predominar la diarrea,
a veces con sangre.
También el tipo
de enfermedad determina los síntomas. Los pacientes que tienen síntomas
inflamatorios suelen tener más dolor y diarrea, mientras que los que tienen
síntomas de estenosis o estrechez, tienen menos dolor, e incluso pueden
presentar obstrucción intestinal.
Es importante
recordar que la enfermedad de Crohn puede afectar al ano, produciendo lesiones
de tipo fístula, absceso o úlcera, con sus correspondientes molestias.


