domingo, 26 de abril de 2015

sistema digestivo

La gastritis 
Es una inflamación de la mucosa gástrica, que es la capa de células que reviste el estómago por dentro protegiéndolo de la acidez de los jugos gástricos. Aunque no es correcto, es frecuente que el término gastritis sea utilizado como sinónimo de dispepsia (dolor o molestias en el abdomen superior, así como síntomas de quemazón, presión o plenitud relacionados muchas veces, aunque no necesariamente, con las comidas). 
La gastritis puede estar producida por múltiples causas: alcohol, tabaco, alimentos, fármacos (antiinflamatorios no esteroideos), cirugías importantes, o infecciones (la bacteria Helicobacter pylori se relaciona con algunos tipos de gastritis). Los síntomas son muy variables, ya que cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los más frecuentes son malestar o dolor de estómago, náuseas, vómitos, eructos, ardor, o presencia de sangre en el vómito o en las heces.
Oclusión intestinal
La oclusión intestinal es una obstrucción parcial o total del tubo digestivo, que impide que su contenido progrese normalmente y sea evacuado por el ano. Es una afección grave que requiere tratamiento urgente.
Si no se trata rápidamente, la oclusión intestinal puede dar lugar a un verdadero estado de choque fisiológico. La obstrucción del tubo digestivo impide la progresión de los alimentos y provoca dolor intenso. La distensión del intestino hace que éste no pueda absorber los elementos nutritivos y que se acumule una gran cantidad de líquido, lo que origina deshidratación grave. Después de un período más o menos prolongado, aparecen vómitos que empeoran aún más la pérdida de agua y de sal. El paciente ha de ingresar de urgencia en un hospital.
Síntomas y diagnostico
El síntoma prioritario es el dolor abdominal, que aparece en forma de crisis seguidas de un período de calma. Por otra parte, al paciente no le apetece comer ni beber. Muy pronto sufre vómitos con los que expulsa primero los últimos alimentos ingeridos y, más adelante, únicamente el líquido contenido en el intestino. El tránsito digestivo se interrumpe: no se expulsan heces ni gases intestinales. Debido a la deshidratación, el estado general se altera: el paciente experimenta un malestar intenso, el pulso se acelera, la tensión arterial disminuye, los riñones pueden dejar de funcionar. A la exploración, el abdomen suele estar distendido (meteorismo); en ocasiones, se aprecian, a través de la pared abdominal, contracciones dirigidas en un solo sentido.
La enfermedad de Crohn 
Es una enfermedad crónica de origen desconocido, que quizás tiene un componente autoinmune, en la cual el sistema inmunitario del individuo ataca su propio intestino produciendo inflamación. Frecuentemente, la parte afectada es el íleon o tramo final del intestino delgado, aunque la enfermedad puede aparecer en cualquier lugar del tracto digestivo.
La enfermedad fue descrita por primera vez por Giovanni Battista Morgagni (1682-1771). 
Síntomas
Los pacientes con enfermedad de Crohn pueden tener síntomas muy variables. Unos pocos no sufren casi molestias, otros pocos tienen molestias graves y continuas, y la mayoría se encuentra entre uno y otro extremo, con síntomas que aparecen y desaparecen, mejorando generalmente con el tratamiento.
Dependiendo de dónde esté localizada la enfermedad, los síntomas pueden variar. Las personas con afectación del intestino delgado, la más común, tienen sobre todo diarrea, dolor abdominal y lo que se llama síntomas generales: debilidad, pérdida de peso, falta de apetito. En el caso de la afectación del colon, va a predominar la diarrea, a veces con sangre.
También el tipo de enfermedad determina los síntomas. Los pacientes que tienen síntomas inflamatorios suelen tener más dolor y diarrea, mientras que los que tienen síntomas de estenosis o estrechez, tienen menos dolor, e incluso pueden presentar obstrucción intestinal.
Es importante recordar que la enfermedad de Crohn puede afectar al ano, produciendo lesiones de tipo fístula, absceso o úlcera, con sus correspondientes molestias.